Kata
Las formas codificadas: su especialidad y su disciplina de competición.
Sempai · Directora · Instructora
Representando a Canadá y a Île-des-Sœurs en los tatamis de Tokio.
Julio de 2026 · Tokio
En el tatami del Gimnasio Nacional de Yoyogi, Joanie representó a Canadá frente a competidoras de todo el mundo. Regresó con el primer puesto en kata en su categoría del Karate Dream Festival, el evento internacional de la World Karate Organization Shinkyokushinkai. Es fruto de quince años de disciplina y, sobre todo, la prueba de que el camino que propone a sus alumnos lleva lejos.

Joanie Roussy recibe su trofeo de primer puesto — Karate Dream Festival 2026, Tokio.
Fútbol, patinaje artístico, voleibol: Joanie lo probó todo antes de descubrir los deportes de combate. El kick-boxing en 2010 y el kyokushin en 2011. Ese mismo año participó junto al Sensei Alexandre Haché en la apertura de la escuela de Île-des-Sœurs. Educadora infantil de formación, tiene una manera de enseñar muy suya: exigente con la técnica, paciente con las personas.
Joanie Roussy entrenando en el dojo.
Joanie dirige las clases reservadas a mujeres del dojo. No hace falta experiencia ni estar «en forma» antes de empezar. Se trabaja la confianza, la postura, la respiración y la fuerza, y se descubre que el kárate también es una disciplina de precisión y calma, no solo de combate.
«El progreso no se mide solo por los cinturones obtenidos, sino por la persona en la que uno se convierte por el camino.»Joanie Roussy — Sempai y directora de la escuela

En sus palabras
Hace 15 años entré en el mundo del kárate sin saber hasta qué punto esta disciplina transformaría mi vida.
Con los años, el kárate me ha enseñado mucho más que técnicas, patadas o katas. Me enseñó disciplina, perseverancia y la importancia de seguir avanzando incluso cuando los retos parecen difíciles.
El kárate también ha tenido un enorme impacto en mi día a día: me permitió desarrollar más confianza en mí misma, mayor resiliencia y la capacidad de afrontar los obstáculos con más calma y determinación.
Pero el mayor regalo del kárate son las personas que he conocido en este camino. Los compañeros de entrenamiento, los alumnos, los maestros y todos esos encuentros que hacen esta aventura aún más valiosa.
Después de 15 años, me doy cuenta de que el kárate no es solo una práctica deportiva. Es una forma de vivir, una filosofía que sigue acompañándome cada día.
Gracias al kárate por todas las lecciones aprendidas… y por las que quedan por descubrir.
Joanie Roussy
Las formas codificadas: su especialidad y su disciplina de competición.
Las técnicas básicas, el fundamento de todo lo demás.
Entrenamiento privado y acondicionamiento físico.
Todos los niveles, desde cero.
La primera clase es gratuita. No se requiere experiencia.